domingo, 18 de enero de 2026

FEBRERO 2026: SATURNO-NEPTUNO A 0° ARIES.

 

Saturno y Neptuno a 0° Aries

La cristalización del cambio

El botón de inicio.

El 27 de enero de 2026, Neptuno ingresa en Aries. Pocos días después, entre el 15 y el 22 de febrero, Saturno se alinea con Neptuno a 0° de Aries: el punto vernal, el grado cero del zodíaco. No es un grado cualquiera. Es el reset, el comienzo absoluto, el primer latido del ciclo.

Cuando lo confuso toma forma

Neptuno tiende a disolver, a idealizar, a difuminar los bordes. Saturno, por su parte, endurece, estructura, da contorno.

Su encuentro en el origen del zodíaco no es exactamente un choque, sino una conjunción de opuestos: lo amorfo encuentra su molde, lo invisible su contorno, lo soñado su peso. Es el momento en que aquello que flotaba en la niebla empieza a cristalizarse en formas concretas.

Históricamente, cada conjunción Saturno-Neptuno ha marcado un antes y un después:

  • 1989: caída del Muro de Berlín
  • 1953: muerte de Stalin, fin de la Guerra de Corea
  • 1917: Revolución Rusa

No se trata de casualidades. Son momentos en que los ideales colectivos chocan con la realidad material… y algo nuevo comienza a gestarse entre las ruinas.

Neptuno en Aries: acción sin rostro

Neptuno en Aries no sugiere guerras tradicionales, sino conflictos más difusos:

  • Batallas en el ciberespacio, donde el enemigo no tiene bandera
  • Tecnologías bélicas sin presencia humana directa
  • Liderazgos impulsivos envueltos en narrativas mesiánicas
  • Movimientos sociales descentralizados, sin jerarquía clara, a veces sin nombre

Aries es fuego cardinal: impulso, iniciativa, afirmación del yo. Pero Neptuno lo vuelve poroso. Las fronteras entre héroe y villano, verdad y ficción, valentía y delirio, se tornan permeables. ¿Quién actúa? ¿Por qué? ¿En nombre de qué ideal?

Saturno responde: ¿qué construimos con esto?

Saturno no trae el caos. Trae la consecuencia, la estructura que emerge después de la disolución.

Donde Neptuno siembra niebla, Saturno puede levantar muros… o puentes. Depende de nosotros y de las decisiones que tomemos en este cruce.

En febrero de 2026, lo que lleva años gestándose en lo invisible comenzará a manifestarse de forma tangible. No será el inicio del cambio, sino su cristalización. Algunas estructuras que han resistido décadas podrían debilitarse o incluso colapsar:

  • Ciertos modelos políticos sostenidos más por inercia que por legitimidad
  • Sistemas tecnológicos que crecieron sin marco ético ni regulación
  • Ideales culturales ligados a formas de heroísmo, individualismo o masculinidad que ya no resuenan

Pero no se trata solo de lo que cae. También de lo que emerge.

Tres planos donde el sueño podría hacerse materia

  • Tecnológico: La inteligencia artificial, que durante años fue pura promesa (Neptuno), podría comenzar a integrarse con límites más claros, regulaciones concretas, responsabilidades definidas (Saturno).
  • Espiritual: Fin de espiritualidades difusas o escapistas. Posible surgimiento de prácticas con más disciplina, raíz histórica y responsabilidad ética.
  • Cultural: Agotamiento de ciertos mitos artísticos… y emergencia de lenguajes creativos que busquen estructura, rigor y audacia a la vez.

No hay espectadores

Este tránsito no nos observa desde lejos. 

En el cruce entre el caos creativo de Neptuno y la exigencia estructural de Saturno, justo en el punto donde todo comienza, no hay lugar para la neutralidad. Solo para la participación.

La pregunta no es qué nos traerán los astros.
Es: ¿qué estamos dispuestos a construir con los materiales que esta era nos ha entregado?
Materiales confusos. Idealistas. Crudos. Reales.

El sueño está a punto de volverse piedra

A 0° de Aries, no se trata de reformas. Se trata de renacimiento.

Lo que nazca ahora no será un ajuste del viejo mundo, sino el embrión de uno nuevo. Frágil al principio, como todo lo que nace. Pero con el potencial de reorganizar la experiencia colectiva.

Así que surge la pregunta:
¿En qué sueño quiero vivir?

Porque ese sueño… está a punto de tomar forma.



© Cristina Scharle 2026
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cristinascharle@gmail.com




lunes, 12 de enero de 2026

Eclipse de Venus y eclipse Anular solar.

      Eclipses, la fuerza del cambio.



La figura muestra el ensamble de dos eclipses, eclip. de Venus de 1769 y eclip anular solar de 1861. 

Los tránsitos  conjunto al N.N. lunar (Nodo Norte) del eclip anular solar de 1861, conjunto a Pluton del eclip de Venus activo en Capricornio, en oposición al eclip anular y a Saturno del eclip de Venus, en Cáncer, señala un momento de revelación y transformación.

El eclip anular solar indica el ciclo de Neptuno, culminación e inicio.

Los eclipses no se refieren solo a cambios: indican un punto de inflexion. La culminación de perimidas estructuras de poder donde alcanzan su máxima tensión antes de fracturarse.

Las grietas visibles

Las amenazas de Trump a Cuba, Irán, Groenlandia, México no son estrategia de un hombre. Son el síntoma de un ciclo que culmina. 

La Doctrina Monroe, revivida por Trump, busca reafirmar la influencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental, generando tensiones con China y Rusia. 

La disputa por Groenlandia, rica en recursos naturales y posición estratégica en el Ártico, es un ejemplo claro de esta lucha por poder e influencia.

Una guerra híbrida desplegada con todas las herramientas disponibles: aranceles, amenazas territoriales, presión diplomática, narrativas digitales simultáneas.

Pero las respuestas también muestran la grieta: México, Dinamarca, Irán rechazan abiertamente los ultimátums. La capacidad de imponer un orden unilateral está en entredicho. No es rebeldía esporádica; es reconfiguración estructural.

Lo que emerge en silencio

La oposición entre Plutón conjunto al NN lunar y Saturno conjunto al eclip anular, puede indicar un momento de gran transformación y cambio a nivel global. Un cambio radical en la estructura de poder y la forma en que se toman decisiones.

Mientras la confrontación es visible, algo se teje en las sombras:

Sistemas de pagos alternativos al dólar que cambian las reglas revolucionando el sistema sin conflicto. Infraestructuras digitales propias. Alianzas que se fortalecen lejos de los reflectores.

Cuando medios e intelectuales en todo el mundo nombran ciertas acciones como coloniales o violatorias del derecho internacional, están tejiendo un consenso narrativo que erosiona legitimidad sin enfrentamiento directo.

Ciclo de Neptuno: la disolución.

Lo neptuniano de este momento es que todos los frentes quedan expuestos simultáneamente. 

Conflictos donde surgieron interrogantes sobre intereses económicos nunca aclarados. Potencias históricas como impulsoras de guerras. Regímenes con sus propias redes opacas de influencia.

No hay un actor que corra el velo sin quedar expuesto él mismo. La disolución es generalizada.

La estrategia profunda

La verdadera estrategia en un cambio de ciclo no es la reacción inmediata. Es tejer una nueva trama de poder. 

Quizás no sea un quién, sino un cómo, convergencia de estados, organismos revitalizados, economías reorientadas, cambio en dónde reside el poder legítimo.

El movimiento actual es síntoma superficial. La verdadera transformación se libra en un nuevo orden que defina el próximo ciclo.


© Cristina Scharle 2026
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martes, 6 de enero de 2026

Eclipse de 1861 indicó la detención de Maduro en 2026.

 

Este es el caso de Venezuela y un eclipse solar de 1861.




A veces, la historia no se escribe solo en los libros, sino en el cielo. Sus claves, inscriptas en ciclos celestes de largo alcance, pueden revelar su significado en un momento preciso. 


El Eclipse de 1861.


El 7 de julio de 1861 ocurrió un eclipse solar anular que marcó un punto de inflexión histórico. 

En ese momento, Neptuno, planeta de los ideales colectivos, la disolución de estructuras y las transformaciones históricas, se encontraba en 1° de Aries, completando e iniciando un ciclo de 164.8 años.

Históricamente, 1861 presenció eventos trascendentales: la abolición de la servidumbre en Rusia, el comienzo de la Guerra Civil estadounidense y la unificación italiana. Todos compartían un tema común: la disolución de autoritarismos y el nacimiento de nuevos órdenes.


La Configuración para Caracas.

Cuando relocalizamos este eclipse a Caracas, Venezuela, la carta revela una arquitectura astrológica notoria:

El eclipse en Cáncer, Casa V, conjunto al NS Lunar (nodo sur): Casa del liderazgo y el poder, Cáncer simboliza la patria y el líder paternal. 


El NN lunar (nodo norte) en Capricornio, C. XI (casa): Su polo evolutivo apunta hacia estructuras legales formales, consensos internacionales y alianzas basadas en tratados, no en carisma personal. 

C. XI representa acuerdos multilaterales y el orden internacional.


Neptuno en 1° Aries como regente de la carta: Con Ascendente en Piscis, Neptuno gobierna el destino de Venezuela desde el punto de inicio absoluto del zodíaco, señalando una disolución inevitable de autoritarismos y un comienzo radical.


Urano feral en el IC: Sin aspectos mayores y ubicado en los fundamentos del país, indica cambios súbitos e incontrolables en la base estructural de la nación, transformaciones que ninguna fuerza externa puede prevenir.

El Marco Legal Oculto en la Configuración.


NN en C. XI Capricornio no solo describía un acuerdo entre líderes, sino también el marco legal internacional..


La “Convención de Viena” de 1988 contra el tráfico ilícito de estupefacientes, ratificada por 191 países, estableció el narcotráfico como crimen de jurisdicción universal. Cualquier nación puede procesar a narcotraficantes sin importar dónde ocurrieron los delitos.


La acusación formal de marzo de 2020 por parte de Estados Unidos señaló a Maduro como narcoterroritsta, activando la AUMF (Authorization for Use of Military Force) posterior 11 de septiembre 2001.

Esta ley permite al presidente usar fuerza militar contra individuos designados como terroristas sin aprobación del Congreso.


Según esta ley, Trump no invadió Venezuela. Ejecutó un arresto bajo jurisdicción universal, utilizando infraestructura legal internacional preexistente. El NN en C. XI había indicado este consenso global desde 1861.


El Clímax: 3 de enero de 2026, 2:00 AM


La acción. En la madrugada del 3 de enero de 2026, con Sol, Venus y Marte en Capricornio activando el NN del eclipse en oposición al eclipse en Cáncer C. V, fuerzas estadounidenses ejecutaron la operación que capturó a Nicolás Maduro.


Según declaraciones de Trump, la operación estaba planeada para el 31 de diciembre pero se pospuso por condiciones climáticas adversas en Caracas. El cosmos esperó el momento exacto de activación astrológica.


El Trono Caído y el Bloqueo a Sucesores.


La configuración no solo marcó la caída de Maduro, sino que bloqueó cualquier intento de sucesión dinástica. El NN en Capricornio C.XI exige legitimidad institucional basada en consensos internacionales y rechazo al continuismo personalista.


Algunos paises condenaron retóricamente pero rechazaron explícitamente cualquier intervención militar. .

La diferencia en la naturaleza del signo, Aries 2026 trae acción directa, súbita y definitiva. No negociación, sino ejecución.


Reflexión.

El eclipse de 1861 no solo marcó el inicio de un ciclo, sino que indicó su culminación con precisión quirúrgica. Neptuno en 1° Aries disolvió las últimas estructuras autoritarias heredadas del siglo XX, mientras el NN en C.XI materializó el consenso internacional que legitimaría la acción.


La historia y el cielo nos muestran que el tiempo del poder es cíclico. Y que, a veces, el destino de un gobierno está escrito no solo en sus actos, sino en el momento preciso en que los tránsitos activan el eclipse que lo indicó 164.8 años atrás.



© Cristina Scharle 2026
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cristinascharle@gmail.com


sábado, 3 de enero de 2026

Luna Llena en Cáncer: El equilibrio interno como acto creativo

 Luna Llena en Cáncer, en trigono a Luna del eclipse de Mercurio activo.

La Luna Llena en Cáncer frente al Sol, Venus y Marte conjuntos en Capricornio,  en trígono a la Luna en Tauro del eclipse de Mercurio, configuración que inclina al equilibrio interno. 

No es un momento de expansión desordenada, sino de centrar los recursos propios, los recuerdos del pasado afloran a modo de recursos.

El trígono entre Sol, Venus y Marte en Capricornio en armonía con la Luna en Tauro del eclipse, permite disipar las inseguridades típicas de Capricornio, fluye mayor seguridad sin perder el objetivo.

 La Luna en Tauro brinda estabilidad a lo que se construye con paciencia y constancia. 

Además, tal influencia astrológica permite identificar con mayor claridad el modo apropiado de proceder ante situaciones inesperadas o también de larga data. La mente atiende y comprende de un modo práctico y sensible.

En una analogía podemos comprender este contexto.

El artista, toda persona que crea algo desde su interior, descubre una verdad simple pero revolucionaria:

 El valor no está en la pintura, el arte, sino en la conexión. No en el objeto, sino en la historia que narra, en el nexo con las personas.

Su empatía es su radar. Su imaginación, su plan.

 La influencia inclina a una comunicación más discreta, prudente, sintética. No se trata de exponerse, sino de identificar el patrón oculto manifestado en luna nueva en Sagitario.

Por ejemplo, el arte y los negocios comparten un mismo impulso: poner orden en el caos. La gerencia moviliza recursos,

 pero el artista tiene un poder distinto, crear lo que no existía.

 Así la idea se desarrolla, se equilibra para plasmar, concretar.

Este es un momento para centrar la atención y observación, utilizar la sensibilidad como brújula.

 No debemos permitir que el mundo nos endurezca.

 Mantener la capacidad de ver la historia completa, sentir y entender, es un acto de valentía. Y, sobre todo, un acto de creatividad.


© Cristina Scharle 2026
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