martes, 18 de febrero de 2014

Piscis, el último signo de la rueda zodiacal.

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El último signo en realidad es el principio y causa de las cosas ya que representa la esencia absoluta, el potencial de la forma a concretar, en el mismo instante en que se fracciona de la esencia, al manifestarse mediante las diversas formas de vida.
Es donde existe el proceso entre el no ser y el ser, lo femenino y lo masculino, lo bueno y lo malo, la luz y la sombra. Todo tiene inicio en este signo, aquí tiene comienzo la vida y la experiencia.

La fuerza de la manifestación vital se desprende bajo el dominio de este signo dando lugar a Aries tomando una forma corporal y penetrando la vida y con ello la experiencia.

Piscis da sentido al proceso de las cosas mediante la unidad, la vida se inicia en el agua, el líquido, la primera división es en masculino y femenino, dos peces en el agua, solo se requiere de macho y hembra para que se genere vida y prosigan las especies. Es bajo este orden de femenino y masculino que tienen lugar  el proceso y las relaciones entre lo perfecto y lo imperfecto, el origen.

Piscis en su naturaleza inclina a la negación de vivir en el presente y la no aceptación de imposturas, lleva a la detención de cualquier movimiento o actividad, desprenderse de la pasión, evitar todo tipo de alteración; sume al ser en la experiencia de la indiferencia y la no acción.
De este modo, en lo cotidiano, el alma puede liberarse del dominio centralizado del Ego y expandirse, así entonces podemos entender a los nacidos bajo este signo, su natural necesidad de escabullirse de la realidad, sumirse en su mundo de fantasías, enajenarse del entorno, ellos pueden identificarse con otros mediante la sensibilidad y la percepción.
Presionar o exigir en demasía a personas nacidas bajo el signo de Piscis es empujarlos a escapar hasta la auto destrucción. Comprender su naturaleza nos acerca mas a ellos para poder acompañarlos en su proceso de vida y experiencia.



© Cristina  Scharle 2014

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